Bordes Estirados / Listo para colgar
Los 3 cm. de grosor de cada lateral del marco van impresos con una pequeña zona de la imagen cercana a los bordes, la cual es estirada para dar una sensación de continuidad de la misma.
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Cuadros prefabricados en cuatro medidas (pequeño, mediano, grande y extragrande), con stock continuo y con un precio reducido para que puedas tenerlo en casa en el menor tiempo posible.
Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
La Estación de Saint Lazare, sin duda una de las grandes obras de arte del pintor impresionista Claude Monet. Monet deja Argenteuil para trasladarse a París y ser reconocido como pintor también urbano al igual que Manet o Degas y crea una serie de pinturas modernas en la ciudad de París. El famoso pintor busca espacios con juego de luces y sombras artificiales combinando nubes y vapor en busca de una geometría en las formas arquitectónicas novedosa en su pintura hasta entonces, mas teniendo en cuenta que se trata de una estación de tren hecha con vidrio y acero. Aún así fiel al Impresionismo continúa con el uso de las gamas cromáticas por encima de la descripción detallada de las máquinas o los viajeros. Las tonalidades malvas de los vapores con las siluetas de los edificios al fondo crean un conjunto de inigualable belleza moderna en este cuadro famoso, otra aportación del gran maestro Monet a los pilares del Impresionismo que ahora puedes comprar reproducido en lienzo de algodón 100% en nuestra tienda Cuadros Famosos. Si te consideras urbanita y admiras la belleza de la modernidad no puede faltar este cuadro en tu salón más personal. Seguro que será más barato de lo que costó paralizar la estación de tren al ayuntamiento parisino para que Claude Monet nos regalara otra de sus obras de arte para la historia.
Saint-Lazare Station, Exterior View, 1877 es una obra emblemática de Oscar-Claude Monet, uno de los pintores más famosos del impresionismo. La representación de la estación ferroviaria Saint-Lazare de París fue uno de los temas favoritos de Monet, que encontraba inspiración en el movimiento y el dinamismo del lugar. En esta obra, uno puede apreciar cómo Monet utiliza hábilmente una técnica de trazos sueltos y colores vibrantes para capturar la sensación del lugar. Los detalles del exterior de la estación se difuminan en las pinceladas y los tonos, creando una sensación de movimiento que parece retratar el flujo constante de trenes y personas que pasan por la estación. Esta obra se exhibe en el Museo dOrsay de París, junto con otras obras maestras del impresionismo. Si eres un amante del arte y de la obra de Monet en particular, te recomendamos que visites este museo para apreciar de cerca los detalles de esta magnífica obra de arte. También puedes encontrar reproducciones de alta calidad en tiendas de cuadros y en línea.
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Saint-Lazare Station, Exterior View, 1877
Impresionismo
En una época donde el arte oficial de los salones parisinos dictaba las reglas, Claude Monet y su círculo buscaron una nueva manera de ver y representar el mundo. No querían la precisión académica, sino capturar la inmediatez de la percepción visual, la atmósfera y el color cambiante. Esta búsqueda lo posicionó como el explorador incansable de la luz, un artista que se atrevió a mirar más allá de lo evidente. Lo que hace a Monet único es su profunda conexión con el instante. No le interesaba tanto el objeto en sí, sino cómo la luz lo transformaba en cada momento fugaz. Esta obsesión lo llevó a pintar series enteras, como las de Los almiares o la Catedral de Ruan, donde el mismo motivo se repite bajo distintas condiciones lumínicas y climáticas. Es una danza sutil del tiempo sobre el lienzo, una invitación a observar la vida en su constante fluir. Su obra Impresión, sol naciente, expuesta en 1874, no solo bautizó al movimiento impresionista, sino que desafió las convenciones. Con su pincelada suelta y una composición que priorizaba la sensación sobre la forma definida, abrió un camino nuevo. Pero son sus Nenúfares los que nos sumergen en un universo acuático de color y reflejos, un ciclo infinito de contemplación que ocupó gran parte de su vida adulta, un verdadero testamento a su visión. Monet se centró en la pintura del paisaje, aunque sus inicios también coquetearon con el retrato y el bodegón. Su técnica se basaba en el óleo sobre lienzo, aplicado con una pincelada visible y vibrante, a menudo trabajando al aire libre (en plein air). Aprendió a observar la naturaleza con la inmediatez de artistas como Eugène Boudin y Johan Barthold Jongkind, y la búsqueda de atmósferas envolventes de J.M.W. Turner también resonó en su espíritu. Un detalle que a menudo sorprende es que, en sus últimos años, Monet sufrió de cataratas. Esta condición alteró drásticamente su percepción del color, especialmente los azules y verdes. A pesar de la dificultad, siguió pintando sus Nenúfares, adaptando su paleta y su pincelada a esta nueva visión del mundo. Es un testimonio de su tenacidad y su compromiso inquebrantable con su arte. El legado de Monet es el de un artista que liberó el color y la luz, abriendo las puertas a la modernidad. Su obra nos invita a ver el mundo con ojos frescos, a apreciar la belleza en lo efímero. Como él mismo afirmó: "Mi único mérito es haber pintado directamente de la naturaleza, tratando de captar mis impresiones ante los efectos más fugitivos." Su visión sigue siendo un faro de inspiración para todos los que buscan la belleza en la luz.
Aunque el término Impresionismo se aplica en diferentes artes como la música y la literatura, su vertiente más conocida, y aquella que fue la precursora, es la pintura. El movimiento plástico impresionista se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XIX en Europa —principalmente en Francia— caracterizado, a grandes rasgos, por el intento de plasmar la luz (la «impresión» visual) y el instante, sin reparar en la identidad de aquello que la proyectaba. Es decir, si sus antecesores pintaban formas con identidad, los impresionistas pintaban el momento de luz, más allá de las formas que subyacen bajo este. El movimiento fue bautizado por la crítica como impresionismo con ironía y escepticismo respecto al cuadro de Monet. Impresión: sol naciente. Siendo diametralmente opuesto a la pintura metafísica, su importancia es clave en el desarrollo del arte posterior, especialmente del postimpresionismo y las vanguardias.