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Estirados acabado Estirados

Reflejados acabado Reflejados

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los detalles de nuestros cuadros marcan la diferencia
Una auténtica obra de arte

Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.

Lienzo Algodón 100%

lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.

Impresión Full HD - Fine Art - Giclée

impresion% Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.

Bastidor de madera fabricado a medida

lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.

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Chica en una ventana

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Rembrandt Harmenszoon van Rijn

Public Domain

Barroco

Más información sobre el pintor Rembrandt Harmenszoon van Rijn

El Siglo de Oro neerlandés, una época de efervescencia cultural y prosperidad comercial, vio nacer a Rembrandt. Mientras la República Neerlandesa se consolidaba como una potencia, una burguesía en ascenso demandaba un arte que reflejara su mundo. Rembrandt no solo atendió esta necesidad, sino que la transformó, forjando un estilo que lo apartó de sus contemporáneos con una audacia particular. Lo que realmente distingue a Rembrandt es su capacidad para bucear en la esencia humana. Donde otros pintores ofrecían representaciones, él entregaba almas. Su manejo de la luz y la sombra, el claroscuro, no era una mera técnica; era un lenguaje narrativo que esculpía volúmenes y desvelaba la profundidad emocional de sus modelos. Sus autorretratos, un diario visual de su existencia, son una ventana a su evolución artística y personal, un viaje introspectivo que pocos han logrado igualar. Entre sus creaciones más impactantes, 'La ronda de noche' (1642) es una hazaña. No es solo un retrato de grupo, sino una escena vibrante, casi teatral, donde la luz guía la mirada a través de un complejo entramado de figuras y acciones. 'La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp' (1632) innovó el género, dotando de vida y propósito a cada personaje. Y en 'El regreso del hijo pródigo' (c. 1669), su pincel alcanza una espiritualidad y una ternura que conmueven profundamente, mostrando la cúspide de su maestría en la pintura religiosa. Un dato que sorprende es que, a pesar de su éxito temprano, Rembrandt sufrió una bancarrota en 1656. Sin embargo, este revés financiero no detuvo su producción; de hecho, muchos críticos sugieren que sus obras más profundas y personales surgieron precisamente en este período de adversidad. Su estilo se nutrió de la influencia de maestros como Pieter Lastman, su primer formador, y la luz dramática de Caravaggio, aunque de forma indirecta a través de los caravaggistas de Utrecht. Como él mismo afirmó: "La pintura es el ojo del alma". El rastro de Rembrandt es profundo. Su influencia se extiende por siglos, siendo venerado como el gran maestro de la luz y la sombra, un artista que supo capturar la humanidad con una honestidad brutal y una belleza conmovedora. Hoy, su obra sigue siendo una fuente inagotable de estudio y admiración, un pilar fundamental en la historia del arte occidental, asociado intrínsecamente a la pintura del Siglo de Oro neerlandés.

Más información sobre el gérero artistico Barroco

El Barroco fue un período de la historia en la cultura occidental originado por una nueva forma de concebir las artes visuales (el «estilo barroco») y que, partiendo desde diferentes contextos histórico-culturales, produjo obras en numerosos campos artísticos: literatura,arquitectura, escultura, pintura, música, ópera, danza, teatro, etc. Se manifestó principalmente en la Europa occidental, aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas, principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente, abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII, con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país. Se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, en una época caracterizada por fuertes disputas religiosas entre países católicos y protestantes, así como marcadas diferencias políticas entre los Estados absolutistas y los parlamentarios, donde una incipiente burguesía empezaba a poner los cimientos del capitalismo. Como estilo artístico, el Barroco surgió a principios del siglo XVII (según otros autores a finales del XVI) en Italia —período también conocido en este país como Seicento—, desde donde se extendió hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo (siglos XVIII yXIX) el término «barroco» tuvo un sentido peyorativo, con el significado de recargado, engañoso, caprichoso, hasta que fue posteriormente revalorizado a finales del siglo XIX porJacob Burckhardt y, en el XX, por Benedetto Croce y Eugeni d'Ors. Algunos historiadores dividen el Barroco en tres períodos: «primitivo» (1580-1630), «maduro» o «pleno» (1630-1680) y «tardío» (1680-1750). Aunque se suele entender como un período artístico específico, estéticamente el término «barroco» también indica cualquier estilo artístico contrapuesto al clasicismo, concepto introducido por Heinrich Wölfflin en 1915. Así pues, el término «barroco» se puede emplear tanto como sustantivo como adjetivo. Según este planteamiento, cualquier estilo artístico atraviesa por tres fases: arcaica, clásica y barroca. Ejemplos de fases barrocas serían el arte helenístico, el arte gótico, el romanticismo o el modernismo. El arte se volvió más refinado y ornamentado, con pervivencia de un cierto racionalismo clasicista pero adoptando formas más dinámicas y efectistas y un gusto por lo sorprendente y anecdótico, por las ilusiones ópticas y los golpes de efecto. Se observa una preponderancia de la representación realista: en una época de penuria económica, el hombre se enfrenta de forma más cruda a la realidad. Por otro lado, a menudo esta cruda realidad se somete a la mentalidad de una época turbada y desengañada, lo que se manifiesta en una cierta distorsión de las formas, en efectos forzados y violentos, fuertes contrastes de luces y sombras y cierta tendencia al desequilibrio y la exageración.