Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Retrato de Emilie Flöge
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Retrato de Emilie Flöge
Modernismo o Art Noveau
Gustav Klimt emerge en la Viena del fin-de-siècle, una ciudad vibrante y compleja que bullía entre la tradición imperial y el anhelo de modernidad. Su arte no fue un mero reflejo de esta época de cambios, sino una fuerza que la moldeó, desafiando las convenciones académicas que aún dominaban el panorama artístico. Con la cofundación de la Secesión de Viena, Klimt no solo buscó una ruptura, sino una nueva síntesis, abriendo las puertas a una expresión más libre y personal. Lo que distingue a Gustav Klimt de sus contemporáneos es su audacia para fusionar lo figurativo con lo abstracto, lo sensual con lo espiritual, y lo decorativo con lo profundamente simbólico. Sus lienzos son un universo donde la figura humana, a menudo femenina, se entrelaza con patrones ornamentales y fondos que parecen mosaicos bizantinos. Es un lenguaje visual que habla de la vida, la muerte, el amor y la condición humana, todo ello envuelto en un esplendor que cautiva la mirada. Entre sus obras más emblemáticas, "El Beso" es quizás la más universal, una oda a la unión y la pasión que trasciende el tiempo, con sus figuras abrazadas en un manto dorado. "Judith I" nos presenta a la femme fatale con una intensidad hipnótica, mientras que el "Retrato de Adele Bloch-Bauer I" es un testimonio de opulencia y misterio, donde el oro y los intrincados detalles transforman a la retratada en una deidad moderna. Cada una de estas piezas no solo muestra su maestría técnica, sino también su capacidad para infundir profundidad psicológica en sus sujetos. Gustav Klimt se asocia principalmente con el Modernismo, o Art Nouveau, y el Simbolismo. Dentro de estos movimientos, su posición es la de un visionario que llevó la ornamentación a un nivel de significado profundo, utilizando el oro no solo como material, sino como un elemento simbólico de lo trascendente y lo divino. Su género pictórico predominante es el retrato, aunque con un fuerte componente alegórico, y también exploró la pintura de paisaje. Su técnica más característica es el óleo sobre lienzo, a menudo enriquecido con pan de oro y plata, lo que confiere a sus obras una luminosidad y una textura inconfundibles. Se pueden observar influencias de la suntuosidad de Hans Makart, la riqueza de los mosaicos bizantinos que estudió en Rávena, y la composición bidimensional del arte japonés. Un dato curioso sobre Gustav Klimt es que, a pesar de la sensualidad y el lujo que emanan de sus obras, era un hombre de hábitos sencillos y reclusivos. Prefería la tranquilidad de su jardín-estudio, rodeado de sus gatos, a la vida social vienesa. Solía vestir una túnica larga y sandalias, una imagen que contrastaba con la sofisticación de sus creaciones. Él mismo afirmó: "Quien quiera saber algo de mí como artista, lo único que tiene que hacer es mirar atentamente mis cuadros y tratar de ver en ellos lo que soy y lo que quiero." El legado de Gustav Klimt es inmenso. Su obra sigue siendo un faro de la modernidad, un puente entre el siglo XIX y el XX, y su estética dorada y simbólica continúa ejerciendo una fascinación perdurable. Su arte nos invita a contemplar la belleza, la complejidad del alma humana y la eterna búsqueda de lo sublime, asegurándole un lugar privilegiado en la historia del arte.
Modernismo es el término con el que se designa a una corriente de renovación artística desarrollada a finales del siglo xix y principios del xx, durante el periodo denominado fin de siècle y belle époque. En distintos países recibió diversas denominaciones: Art Nouveau –en Bélgica y Francia–, Jugendstil –en Alemania y países nórdicos–, Sezession –en Austria–, Modern Style –en los países anglosajones–, Nieuwe Kunst –en Países Bajos– y Liberty o Floreale –en Italia–. Todas estas denominaciones hacen referencia a la intención de crear un arte nuevo, joven, libre y moderno, que representara una ruptura con los estilos dominantes en la época, tanto los de tradición academicista (el historicismo o el eclecticismo) como los rupturistas (realismo o impresionismo). En la estética nueva que se trató de crear predominaba la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporaban novedades derivadas de la revolución industrial, como el hierro y el cristal, superando la pobre estética de la arquitectura del hierro de mediados del siglo xix.