Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Villa di Marlia, Lucca - una fuente
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Villa di Marlia, Lucca - una fuente
Modernismo o Art Noveau
John Singer Sargent, nacido en la vibrante Florencia de 1856, fue un espíritu inquieto, hijo de padres estadounidenses que le brindaron una educación cosmopolita. Su pincelada, a menudo comparada con la de los impresionistas por su soltura y su manejo de la luz, en realidad perseguía un objetivo distinto. Sargent no buscaba disolver la forma en la atmósfera, sino capturar la presencia y la esencia de sus modelos con una vitalidad que pocos igualaron. Fue un cronista visual de la alta sociedad de la Belle Époque, pero con una mirada que trascendía el mero reflejo, revelando tanto el esplendor como la vulnerabilidad de quienes posaban para él. Su habilidad para el retrato era una fuerza de la naturaleza. Obras como "Madame X" (Retrato de Madame Pierre Gautreau) de 1884, provocaron un escándalo inicial por su audacia, pero hoy se alzan como hitos de su arte. Es un testimonio de cómo combinaba la elegancia formal con una modernidad impactante. Otros trabajos, como "Las hijas de Edward Darley Boit" o "Carnation, Lily, Lily, Rose", muestran su versatilidad, explorando escenas de género y paisajes con una sensibilidad lírica y una composición que atrapa la mirada. Sargent tenía una profunda admiración por los maestros antiguos, especialmente por la espontaneidad y el virtuosismo de Velázquez y Frans Hals, cuya influencia se siente en su manejo de la luz y la sombra, y en la vivacidad de sus pinceladas. También absorbió lecciones de Manet, especialmente en su audacia compositiva y en el uso de grandes manchas de color. Un detalle curioso sobre John Singer Sargent es su aversión a la palabra "artista". Prefería considerarse un "observador", un término que subraya su enfoque en la representación fiel y directa de lo que veía, más allá de las teorías estéticas de la época. A pesar de su éxito como retratista, hacia el final de su carrera se sintió agotado por las exigencias de los encargos. Buscó refugio en la acuarela y en los paisajes, donde encontraba una libertad creativa que los retratos formales ya no le ofrecían. El crítico de arte Roger Fry, contemporáneo de Sargent, comentó una vez sobre su obra: "Tiene una visión de las cosas que es, en cierto modo, superficial, pero su maestría en la ejecución es asombrosa." Su legado perdura como el de un puente entre la tradición académica y las nuevas sensibilidades modernas, un pintor que supo capturar la esencia de una época y la individualidad de sus sujetos con una elegancia y una fuerza que siguen cautivando.
Modernismo es el término con el que se designa a una corriente de renovación artística desarrollada a finales del siglo xix y principios del xx, durante el periodo denominado fin de siècle y belle époque. En distintos países recibió diversas denominaciones: Art Nouveau –en Bélgica y Francia–, Jugendstil –en Alemania y países nórdicos–, Sezession –en Austria–, Modern Style –en los países anglosajones–, Nieuwe Kunst –en Países Bajos– y Liberty o Floreale –en Italia–. Todas estas denominaciones hacen referencia a la intención de crear un arte nuevo, joven, libre y moderno, que representara una ruptura con los estilos dominantes en la época, tanto los de tradición academicista (el historicismo o el eclecticismo) como los rupturistas (realismo o impresionismo). En la estética nueva que se trató de crear predominaba la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporaban novedades derivadas de la revolución industrial, como el hierro y el cristal, superando la pobre estética de la arquitectura del hierro de mediados del siglo xix.