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los detalles de nuestros cuadros marcan la diferencia
Una auténtica obra de arte

Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.

Lienzo Algodón 100%

lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
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Impresión Full HD - Fine Art - Giclée

impresion% Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.

Bastidor de madera fabricado a medida

lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.

Más información sobre la Obra Meditación III

Meditación III

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Meditación III

Алексей Георгиевич Явленский

Public Domain

Expresionismo

Más información sobre el pintor Алексей Георгиевич Явленский

Alekséi von Jawlensky irrumpió en la escena artística europea en un momento de ebullición, cuando las viejas estructuras se desmoronaban y nuevas formas de expresión buscaban su lugar. Su formación inicial en la academia de San Petersburgo, bajo la mirada de Ilia Repin, lo ancló en la tradición. Sin embargo, fue su traslado a Múnich en 1896, junto a Marianne von Werefkin, el verdadero punto de inflexión. Allí, en el corazón de la vanguardia alemana, encontró el terreno fértil para despojarse de lo académico y abrazar una libertad cromática y formal que lo distinguiría. Lo que realmente diferencia a Jawlensky de muchos de sus contemporáneos expresionistas es la profunda carga espiritual que infundió en cada pincelada. Mientras otros se sumergían en la angustia social o la distorsión psicológica, él perseguía la esencia del ser, una conexión con lo divino a través de la pureza del color y la forma simplificada. Sus "Cabezas Místicas" y, más tarde, las "Cabezas Abstractas" no son meros retratos; son iconos modernos, meditaciones visuales donde el rostro se transforma en un mandala, repitiendo y simplificando hasta rozar lo trascendental. Obras como *Helene con turbante rojo* o la serie de *Meditaciones* son ejemplos palpables de esta evolución. Jawlensky fue una pieza fundamental en la *Neue Künstlervereinigung München* y miembro de *Der Blaue Reiter*, grupos que marcaron un antes y un después en el arte moderno. Su pintura, predominantemente óleo sobre lienzo, se caracteriza por una audacia cromática que fusiona la rica tradición iconográfica rusa con la vanguardia europea. Y aquí un detalle que pocos conocen: antes de dedicarse por completo al arte, Jawlensky tuvo una carrera militar, llegando a ser capitán de la guardia imperial rusa. Esta dualidad, la disciplina castrense frente a la búsqueda espiritual, quizás alimentó su necesidad de encontrar un significado más profundo en la vida y en el arte. Su legado es el de un artista que, aunque a veces ensombrecido por figuras más mediáticas del expresionismo, aportó una voz singular y profundamente personal. Sus cuadros, especialmente sus series de cabezas, siguen cautivando por su atemporalidad y su carga emocional. Como él mismo dijo con una claridad conmovedora: "El arte es el anhelo de Dios".

Más información sobre el gérero artistico Expresionismo

Con sus colores violentos y su temática de soledad y de miseria, el expresionismo reflejó la amargura que invadió a los círculos artísticos e intelectuales de la Alemania prebélica, así como de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y del período de entreguerras (1918-1939). Esa amargura provocó un deseo vehemente de cambiar la vida, de buscar nuevas dimensiones a la imaginación y de renovar los lenguajes artísticos. El expresionismo defendía la libertad individual, la primacía de la expresión subjetiva, el irracionalismo, el apasionamiento y los temas prohibidos –lo morboso, demoníaco, sexual, fantástico o pervertido–. Intentó reflejar una visión subjetiva, una deformación emocional de la realidad, a través del carácter expresivo de los medios plásticos, que cobraron una significación metafísica, abriendo los sentidos al mundo interior. Entendido como una genuina expresión del alma alemana, su carácter existencialista, su anhelo metafísico y la visión trágica del ser humano en el mundo le hicieron reflejo de una concepción existencial liberada al mundo del espíritu y a la preocupación por la vida y la muerte, concepción que se suele calificar de "nórdica" por asociarse al temperamento que tópicamente se identifica con el estereotipo de los países del norte de Europa. Fiel reflejo de las circunstancias históricas en que se desarrolló, el expresionismo reveló el lado pesimista de la vida, la angustia existencial del individuo, que en la sociedad moderna, industrializada, se ve alienado, aislado. Así, mediante la distorsión de la realidad pretendían impactar al espectador, llegar a su lado más emotivo e interior. El expresionismo no fue un movimiento homogéneo, sino de gran diversidad estilística: hay un expresionismo modernista (Munch), fauvista (Rouault), cubista y futurista (Die Brücke), surrealista (Klee), abstracto (Kandinski), etc. Aunque su mayor centro de difusión se dio en Alemania, también se percibe en otros artistas europeos (Modigliani, Chagall,Soutine, Permeke) y americanos (Orozco, Rivera, Siqueiros, Portinari). En Alemania se organizó principalmente en torno a dos grupos: Die Brücke (fundado en 1905), y Der Blaue Reiter (fundado en 1911), aunque hubo algunos artistas no adscritos a ningún grupo. Después de la Primera Guerra Mundial apareció la llamada Nueva Objetividad, que si bien surgió como rechazo al individualismo expresionista defendiendo un carácter más social del arte, su distorsión formal y su colorido intenso les hacen herederos directos de la primera generación expresionista.