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cuadro de tres piezas

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Estirados acabado Estirados

Reflejados acabado Reflejados

Continuados acabado Continuados

Blanco acabado Blanco

Negro acabado Negro


los detalles de nuestros cuadros marcan la diferencia
Una auténtica obra de arte

Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.

Lienzo Algodón 100%

lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.

Impresión Full HD - Fine Art - Giclée

impresion% Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.

Bastidor de madera fabricado a medida

lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.

Más información sobre la Obra La princesa de la porcelana país

La princesa de la porcelana país

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La princesa de la porcelana país

James Abbott McNeill Whistler

Public Domain

Romanticismo

Más información sobre el pintor James Abbott McNeill Whistler

James McNeill Whistler no pintaba cuadros; componía sinfonías visuales. En una época donde el arte se aferraba a la narrativa o al realismo más explícito, él buscó la melodía en el color y el ritmo en la forma. Su visión fue un soplo de aire fresco, un desafío elegante a las convenciones que dominaban los salones europeos. Nacido en Lowell, Massachusetts, en 1834, su vida fue un viaje constante que lo llevó de una breve etapa en la academia militar de West Point a la bohemia parisina y, finalmente, a la sofisticación londinense. Su "Arreglo en gris y negro n.º 1", universalmente conocida como "La madre de Whistler", no es solo un retrato. Es una meditación profunda sobre la composición, un estudio de tonos que trasciende la mera representación para convertirse en una declaración sobre la belleza intrínseca de la pintura. De igual forma, "La Princesa de la tierra de la porcelana" nos sumerge en su fascinación por el japonismo, donde cada detalle oriental se integra en una atmósfera de refinamiento y exotismo, transformando la figura humana en un elemento más de una armonía decorativa. Whistler fue un puente entre mundos, fusionando la sensibilidad occidental con la delicadeza del arte japonés. Aunque sus "Nocturnos" del Támesis, con su maestría para capturar la niebla y la luz artificial, a menudo se asocian con la antesala del impresionismo, su melancolía y abstracción son profundamente personales. Su obra se enmarca en el Esteticismo, un movimiento que defendía el "arte por el arte", una idea que él encarnó con cada pincelada. Además de su destreza con el óleo, fue un grabador y litógrafo consumado, explorando la línea y el tono con la misma pasión. Pocos artistas han defendido su visión con tanta vehemencia como Whistler. Su famoso juicio por difamación contra el crítico John Ruskin, quien lo acusó de "arrojar un bote de pintura a la cara del público", es una anécdota que define su carácter. Aunque ganó, la indemnización simbólica de un farthing lo arruinó económicamente, pero cimentó su reputación como un artista que no transigía. Hoy, su legado es la audacia formal, su influencia en el arte moderno y su papel en la consolidación de la autonomía artística. Como él mismo afirmó: "El arte debe ser independiente de toda la charlatanería, debe valerse por sí mismo, y apelar al sentido artístico del ojo o del oído, sin confundirlo con ninguna emoción ajena a él".

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La pintura romántica sucede a la pintura neoclásica de finales del XVIII, con unos nuevos gustos desarrollados por todas las facetas artísticas del Romanticismo como la literatura, la filosofía y la arquitectura. Está hermanada con los movimientos sociales y políticos, que ganaron cuerpo con la Revolución francesa. El término romántico, surgido en Inglaterra en el siglo XVII para referirse a la novela, fue adaptado a principios del siglo XIX a las artes plásticas, en contraposición al neoclasicismo imperante. El romanticismo en la pintura se extiende desde 1770 hasta 1870, prácticamente cien años, distinguiéndose tres periodos: 1770-1820 o prerromanticismo- El apogeo del romanticismo pictórico se da, aproximadamente, entre 1820 (hay fuentes que señalan 1815) y 1850 (o, por adoptar una fecha simbólica, 1848).- 1850-1870 o tradición post-romántica. Cada uno de estos períodos posee sus particularidades en cuanto lugares en que se desarrolló o artistas que lo adoptaron.