Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
La riña en el Mesón del Gallo
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La riña en el Mesón del Gallo
Romanticismo
Francisco de Goya y Lucientes es un observador implacable, un artista que se atrevió a mirar de frente la España de su tiempo y plasmarla sin adornos. Su existencia transcurrió en un país en ebullición, un puente entre el Antiguo Régimen y la modernidad, donde la Ilustración chocaba con la Inquisición, y las Guerras Napoleónicas dejaban cicatrices profundas antes del absolutismo de Fernando VII. Goya no fue solo un cronista; fue el ojo crítico que supo captar la luz y la sombra de su sociedad, sus grandezas y sus miserias. Lo que realmente define a Goya es su asombrosa capacidad de transformación artística y esa mirada sin filtros que lo distingue. Mientras otros se aferraban a las convenciones, él exploró la psique humana, la brutalidad de la guerra y las debilidades sociales con una franqueza que pocos han igualado. Sus retratos, como la "Familia de Carlos IV", van más allá de la mera semejanza; desvelan la personalidad y el ambiente de la corte con una perspicacia que desarma, casi como si nos permitiera escuchar sus pensamientos más íntimos. Sus obras más conocidas son hitos. "La Maja Vestida" y "La Maja Desnuda" desafiaron las normas morales de su era y siguen generando fascinación por su audacia. Pero es en sus series de grabados, como "Los Caprichos" o "Los Desastres de la Guerra", y en las enigmáticas "Pinturas Negras" de la Quinta del Sordo, donde Goya alcanza una profundidad y una visión que lo sitúan fuera de cualquier clasificación fácil. Estas últimas, pintadas directamente sobre las paredes de su casa, son un testimonio íntimo de su visión más oscura y personal, una ventana a sus demonios internos. Un aspecto que a menudo se subestima es cómo su sordera, que se agravó a partir de 1793, moldeó su arte. Al aislado del ruido exterior, Goya se volcó hacia su mundo interior, lo que se tradujo en una obra más introspectiva, crítica y, a menudo, sombría. Su famoso grabado "El sueño de la razón produce monstruos" encapsula esta visión, sugiriendo que la ausencia de la razón desata las fuerzas más oscuras del subconsciente. Su legado es inmenso; su audacia y su búsqueda de la verdad influyeron en artistas tan diversos como Manet, Picasso o Bacon, cimentando su lugar en la historia del arte. Como él mismo afirmó: "Siempre he tenido por maestro a la Naturaleza, y después de ella, a Velázquez."
La pintura romántica sucede a la pintura neoclásica de finales del XVIII, con unos nuevos gustos desarrollados por todas las facetas artísticas del Romanticismo como la literatura, la filosofía y la arquitectura. Está hermanada con los movimientos sociales y políticos, que ganaron cuerpo con la Revolución francesa. El término romántico, surgido en Inglaterra en el siglo XVII para referirse a la novela, fue adaptado a principios del siglo XIX a las artes plásticas, en contraposición al neoclasicismo imperante. El romanticismo en la pintura se extiende desde 1770 hasta 1870, prácticamente cien años, distinguiéndose tres periodos: 1770-1820 o prerromanticismo- El apogeo del romanticismo pictórico se da, aproximadamente, entre 1820 (hay fuentes que señalan 1815) y 1850 (o, por adoptar una fecha simbólica, 1848).- 1850-1870 o tradición post-romántica. Cada uno de estos períodos posee sus particularidades en cuanto lugares en que se desarrolló o artistas que lo adoptaron.