Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Rutland Falls, Vermont
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Rutland Falls, Vermont
Paisajismo
Frederic Edwin Church emergió en la escena artística estadounidense a mediados del siglo XIX. Fue un momento de expansión y de búsqueda de una identidad cultural propia para la joven nación. En este contexto, dominado por el Romanticismo y una profunda veneración por la naturaleza, Church llevó la pintura de paisaje a una dimensión y ambición que pocos habían osado explorar. Discípulo de Thomas Cole, el fundador de la Escuela del Río Hudson, Church absorbió sus principios para luego trascenderlos. Su pincel no se limitaba a reproducir la naturaleza; la elevaba a una categoría épica. Lo que realmente distingue a Frederic Edwin Church es su habilidad para fusionar la observación científica más meticulosa con una visión sublime, casi mística, del paisaje. Sus obras son una inmersión donde la precisión botánica y geológica se encuentra con efectos de luz y atmósfera que rozan lo trascendente. Frederic Edwin Church fue un viajero incansable, un verdadero explorador. Sus expediciones lo llevaron desde los Andes sudamericanos y las gélidas regiones árticas hasta el Mediterráneo y Oriente Medio. Siempre en busca de escenarios naturales que encarnaran la majestuosidad y el poder de la creación. De estos periplos nacieron lienzos que aún hoy nos cautivan. Pensemos en Niagara (1857), una representación monumental de la cascada, o El corazón de los Andes (1859), que nos transporta a la exuberante selva ecuatoriana con un detalle asombroso. También Cotopaxi (1862), con su volcán en erupción, y Los icebergs (1861), que captura la desolación y la belleza del Ártico. Un detalle fascinante de su vida es que, tras sus extensos viajes, Church diseñó y construyó su propia casa, Olana, en una colina con vistas al río Hudson. Esta mansión es una obra de arte en sí misma, con una arquitectura que fusiona estilos persas y moriscos, un reflejo palpable de su fascinación por las culturas exóticas y su visión personal del paisaje. El New York Times declaró en 1859 que "El Sr. Church es un pintor de las maravillas del mundo". Su legado perdura, invitándonos a contemplar la grandeza del planeta a través de sus ojos.
El vedutismo (de veduta, ‘vista’ en italiano; plural, vedute) es un género pictórico muy típico del Settecento (siglo XVIII) italiano, desarrollado sobre todo en la ciudad de Venecia. Enmarcadas dentro del paisajismo, las vedute son vistas generalmente urbanas, en perspectiva, llegando a veces a un estilo cartográfico, donde se reproducen imágenes panorámicas de la ciudad, describiendo con minuciosidad los canales, monumentos y lugares más típicos de Venecia, solos o con la presencia de la figura humana, generalmente de pequeño tamaño y en grandes grupos de gente. Concebidas como recuerdos –casi como postales– para viajeros extranjeros, las vedute tuvieron mucho éxito, llegando su influencia a casi todos los rincones de Europa, e iniciando una característica forma de representar el paisaje que fue imitada por muchos artistas europeos. Sus mayores exponentes fueron Canaletto, Bernardo Bellotto, Francesco Guardi, Michele Marieschi y Luca Carlevarijs.