Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Pan y Syrinx
420101001871
Pan y Syrinx
Rococó
François Boucher nos transporta directamente al corazón del siglo XVIII francés, una época donde la opulencia barroca comenzaba a ceder el paso a una sensibilidad más íntima y decorativa. Bajo el reinado de Luis XV, el arte buscaba la gracia, la ligereza y una sensualidad desinhibida, y Boucher, nacido en París en 1703, se convirtió en el intérprete más elocuente de este espíritu. Su pincel no solo pintaba lienzos, sino que diseñaba escenarios para la ópera, tapices y decoraciones de interiores, mostrando una capacidad de adaptación que lo hizo indispensable en la corte. Lo que distingue a François Boucher es su habilidad para transformar los relatos mitológicos y las escenas pastorales en fantasías idílicas, repletas de encanto y un erotismo delicado. Sus obras, como "El triunfo de Venus" o "El baño de Diana", no persiguen la solemnidad moralizante, sino el puro deleite estético, una celebración de la belleza en su forma más etérea. Su paleta, dominada por suaves tonos pastel y una luz que parece emanar de otro mundo, confiere a sus figuras una delicadeza casi ingrávida, mientras sus composiciones fluidas invitan a sumergirse en un sueño. Más allá de sus célebres mitologías, François Boucher nos dejó joyas como "El desayuno", una escena de género que ofrece una mirada encantadora a la vida doméstica de la época, o sus retratos, como el de Madame de Pompadour, que capturan la elegancia y el refinamiento de la corte. Su técnica principal fue el óleo sobre lienzo, aunque su maestría en el dibujo y el grabado también es notable. En su estilo, podemos rastrear la delicadeza de Antoine Watteau en sus pastorales y la exuberancia de Rubens en sus figuras, una fusión que dio vida a un lenguaje visual propio e inconfundible. Un dato curioso es que fue el pintor favorito de Madame de Pompadour, la influyente amante de Luis XV, quien le encargó numerosas obras y le brindó un apoyo constante. A pesar de su inmensa popularidad en vida, la obra de François Boucher fue objeto de fuertes críticas con la llegada del Neoclasicismo. Denis Diderot, el influyente filósofo y crítico de arte, llegó a sentenciar: "Este hombre es la ruina de la pintura", acusándolo de superficialidad y falta de moralidad. Sin embargo, el tiempo ha sabido revalorizar su legado. Hoy, François Boucher es considerado el maestro del Rococó, un artista cuya gracia y virtuosismo técnico son admirados. Sus lienzos siguen siendo una ventana fascinante a la estética y los valores de la Francia del siglo XVIII, un testimonio del placer y la belleza que el arte puede ofrecer.
El Rococó es un movimiento artístico nacido en Francia, que se desarrolla de forma progresiva entre aproximadamente los años 1730 y 1760. El rococó es definido como un arte individualista, antiformalista y cortesano. Se caracteriza por el gusto por los colores luminosos, suaves y claros. Predominan las formas inspiradas en la naturaleza, la mitología, la belleza de los cuerpos desnudos, el arte oriental y especialmente en los temas galantes y amorosos. Es un arte básicamente mundano, sin influencias religiosas, que trata temas de la vida diaria y las relaciones humanas, un estilo que busca reflejar lo que es agradable, refinado, exótico y sensual.