Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
La Piazza San Marco en Venecia
420101002075
La Piazza San Marco en Venecia
Bernardo Francesco Paolo Ernesto Bellotto
Paisajismo
Bernardo Bellotto, nacido en la vibrante Venecia del siglo XVIII, fue mucho más que el sobrino de un pintor famoso. Aunque su formación inicial bajo la tutela de Giovanni Antonio Canal, conocido como Canaletto, le marcó profundamente, Bellotto forjó una identidad artística propia que lo llevó a trascender las lagunas venecianas para inmortalizar las grandes capitales de Europa Central. Su obra se enmarca en el vedutismo, el género de paisajes urbanos que floreció en su época, pero Bellotto le infundió una perspectiva distinta. Mientras su tío a menudo buscaba la luminosidad y el bullicio de Venecia, Bernardo optó por una luz más fría y dramática, capturando la majestuosidad arquitectónica con una precisión casi documental. Sus cielos son a menudo más complejos, sus sombras más profundas, y sus paletas de colores revelan una sensibilidad particular por la atmósfera de cada ciudad. Bellotto fue un artista viajero, una característica que define su producción. Trabajó para las cortes de Dresde, Viena y Varsovia, dejando un testimonio visual sin parangón de estas ciudades en su apogeo. Sus vistas de Dresde, como la del Zwinger o la Hofkirche, no solo son bellas composiciones, sino también documentos históricos de gran valor. En Viena, sus panorámicas del Palacio de Schönbrunn o la Karlskirche muestran su habilidad para capturar la grandiosidad imperial. Pero quizás donde su legado alcanza su punto álgido es en Varsovia, donde sus 26 vistas de la ciudad fueron fundamentales para su reconstrucción tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial. Un dato curioso que subraya la singularidad de Bellotto es su relación con el nombre de su tío. A menudo firmaba como “Bellotto de Canaletto” o simplemente “Canaletto”, lo que generó confusión en su época y aún hoy. Sin embargo, su estilo es inconfundible para el ojo entrenado. Su legado es el de un cronista visual de un continente en transformación, un artista que supo combinar la exactitud topográfica con una profunda sensibilidad artística, elevando el paisaje urbano a la categoría de arte mayor. Sus lienzos son ventanas a un pasado que, gracias a él, podemos contemplar con asombrosa claridad.
El vedutismo (de veduta, ‘vista’ en italiano; plural, vedute) es un género pictórico muy típico del Settecento (siglo XVIII) italiano, desarrollado sobre todo en la ciudad de Venecia. Enmarcadas dentro del paisajismo, las vedute son vistas generalmente urbanas, en perspectiva, llegando a veces a un estilo cartográfico, donde se reproducen imágenes panorámicas de la ciudad, describiendo con minuciosidad los canales, monumentos y lugares más típicos de Venecia, solos o con la presencia de la figura humana, generalmente de pequeño tamaño y en grandes grupos de gente. Concebidas como recuerdos –casi como postales– para viajeros extranjeros, las vedute tuvieron mucho éxito, llegando su influencia a casi todos los rincones de Europa, e iniciando una característica forma de representar el paisaje que fue imitada por muchos artistas europeos. Sus mayores exponentes fueron Canaletto, Bernardo Bellotto, Francesco Guardi, Michele Marieschi y Luca Carlevarijs.