Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
El censo en Belén
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El censo en Belén
Medieval
Pieter Brueghel el Viejo irrumpe en el panorama artístico del siglo XVI flamenco con una mirada singular. Mientras el Renacimiento italiano idealizaba la figura humana y los temas mitológicos, Brueghel se sumergía en la vida cotidiana de los Países Bajos. Ofrecía un espejo de su sociedad en una época de profundos cambios, donde la Reforma y el humanismo redefinían la relación del hombre con el mundo y la fe. Su obra se enmarca dentro del Renacimiento flamenco y el Manierismo del Norte, pero con una voz propia. Lo que distingue a Brueghel es su capacidad para capturar la esencia de lo humano sin adornos. Observaba a los campesinos en sus labores, sus fiestas y sus miserias, y los plasmaba con una honestidad que pocos de sus contemporáneos se atrevían a mostrar. Sus paisajes no son meros fondos, sino escenarios vivos donde la naturaleza y el hombre interactúan. A menudo, sus composiciones esconden una sutil crítica social o un humor mordaz, convirtiéndolo en un cronista visual de su tiempo. Su género predominante es la pintura de género, el paisaje y la pintura alegórica, ejecutadas principalmente con óleo sobre tabla o lienzo. Entre sus creaciones más notables, "Cazadores en la nieve" no es solo un paisaje invernal, sino una ventana a la dureza y la belleza de la vida rural. "La torre de Babel" nos invita a reflexionar sobre la ambición humana y sus consecuencias, mientras que "Proverbios flamencos" es un compendio visual de la sabiduría popular, lleno de detalles que invitan a la exploración. "La boda campesina" y "El triunfo de la Muerte" son ejemplos de su maestría para narrar historias complejas con una composición dinámica y personajes inolvidables. Un dato curioso sobre Brueghel es que, para lograr ese realismo tan característico, a menudo se vestía como un campesino y se mezclaba entre ellos en bodas y ferias. Así, podía observar de primera mano sus gestos, sus costumbres y sus expresiones, que luego trasladaba a sus lienzos con una autenticidad asombrosa. Karel van Mander, su biógrafo, comentó que Brueghel "pintaba a los campesinos tal como eran, en sus verdaderos colores, con sus verdaderos rostros, sus verdaderos cuerpos y sus verdaderos gestos". Su legado es inmenso. No solo fundó una dinastía de pintores, sino que sentó las bases para el desarrollo de la pintura de género y el paisajismo como categorías artísticas por derecho propio. Hoy, su obra se valora por su agudeza psicológica, su riqueza narrativa y su capacidad para trascender lo anecdótico y hablar de la condición humana universal, convirtiéndolo en un puente entre la tradición medieval y la modernidad.