Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Cleómbrotus ordenado en el destierro por Leonidas II, rey de Esparta
420101000701
Cleómbrotus ordenado en el destierro por Leonidas II, rey de Esparta
Neoclasicismo
Benjamin West, nacido en la Pensilvania colonial en 1738, fue un artista que tendió puentes entre mundos. Su obra se sitúa en la encrucijada del Neoclasicismo y los primeros destellos del Romanticismo, un período de efervescencia donde los ideales ilustrados comenzaban a ceder paso a una nueva sensibilidad. Lo que hace a Benjamin West singular es su audacia para desafiar las convenciones. Mientras la pintura de historia se aferraba a la vestimenta clásica para narrar eventos pasados, él se atrevió a vestir a sus personajes con atuendos contemporáneos. Su obra cumbre, 'La muerte del general Wolfe' (1770), es el epítome de esta innovación. Representar a los soldados con sus uniformes del siglo XVIII fue un gesto que, aunque escandalizó a algunos, fue defendido con vehemencia por su mecenas, el rey Jorge III, quien comprendió su impacto dramático y su veracidad histórica. Más allá de esta obra, Benjamin West exploró un amplio espectro de composiciones narrativas. Su 'Tratado de Penn con los indios' (1771-1772) no solo aborda un tema americano con una dignidad casi mítica, sino que también revela su interés por la representación de la historia de su tierra natal. También se adentró en la pintura religiosa y mitológica, siempre buscando la claridad narrativa y la resonancia emocional. Su influencia se extendió como presidente de la Royal Academy durante casi tres décadas, formando a una generación de artistas, muchos de ellos americanos, que buscaban perfeccionar su arte en el corazón del imperio. Se cuenta que, al ver por primera vez el Apolo Belvedere en Roma, Benjamin West exclamó: "¡Parece un guerrero mohawk!". Esta anécdota, aunque quizás apócrifa, ilustra la mente de un hombre que siempre buscó conectar lo clásico con lo propio, lo universal con lo particular. Su legado hoy se valora por su capacidad para capturar el espíritu de una época de cambio y por su papel fundamental en la evolución de la pintura de historia. El rey Jorge III, al ver su audacia en la 'Muerte del general Wolfe', le dijo: "Le felicito por su valentía al romper las reglas del arte."
El término Neoclasicismo (del griego "neos"-????, latín "classicus" y griego "ismos"-?sµ??) surgió en el siglo XVIII para denominar de forma peyorativa al movimiento estético que venía a reflejar en las artes los principios intelectuales de la Ilustración, que desde mediados del siglo XVIII se venían produciendo en la filosofía, y que consecuentemente se habían transmitido a todos los ámbitos de la cultura. Sin embargo, coincidiendo con el ocaso de Napoleón Bonaparte, el Neoclasicismo fue perdiendo adeptos en favor del Romanticismo. Con el deseo de recuperar las huellas del pasado se pusieron en marcha expediciones para conocer las obras antiguas en sus lugares de origen. La que en 1749 emprendió desde Francia el arquitecto Jacques-Germain Soufflot, dio lugar a la publicación en 1754 de las Observations sur les antiquités de la ville d'Herculaneum, una referencia imprescindible para la formación de los artistas neoclásicos franceses. En Inglaterra la Society of Dilettanti (Sociedad de Amateurs) subvencionó campañas arqueológicas para conocer las ruinas griegas y romanas. De estas expediciones nacieron libros como: Le Antichitá di Ercolano (1757-1792) elaborada publicación financiada por el Rey de Nápoles (luego Carlos III de España), que sirvieron de fuente de inspiración para los artistas de esta época, a pesar de su escasa divulgación. También hay que valorar el papel que desempeñó Roma como lugar de cita para viajeros y artistas de toda Europa e incluso de América. En la ciudad se visitaban las ruinas, se intercambiaban ideas y cada uno iba adquiriendo un bagaje cultural que llevaría de vuelta a su tierra de origen. Allí surgió en 1690 la llamada Academia de la Arcadia o Arcades de Roma, que con sus numerosas sucursales o coloniae por toda Italia y su apuesta por el equilibrio de los modelos clásicos y la claridad y la sencillez impulsó la estética neoclásica. La villa romana se convirtió en un centro de peregrinaje donde viajeros, críticos, artistas y eruditos acudían con la intención de ilustrarse en su arquitectura clásica. Entre ellos estaba el prusiano Joachim Winckelmann (1717-1768), un entusiasta admirador de la cultura griega y un detractor del rococó francés; su obra Historia del Arte en la Antigüedad (1764) es una sistematización de los conocimientos artísticos desde la antigüedad a los romanos. En Roma también trabajaba Giovanni Battista Piranesi (1720-1778); en sus grabados, como Antichitá romana (1756) o Las cárceles inventadas (1745-1760), y transmite una visión diferente de las ruinas con imágenes en las que las proporciones desusadas y los contrastes de luces y sombras buscan impresionar al espectador. El trabajo está cargado de simbolismo: la figura en el centro representa la verdad rodeada por una luz brillante (el símbolo central de la iluminación). Otras dos figuras a la derecha, la razón y la filosofía, están rasgando el velo que cubre verdad. La Ilustración representaba el deseo de los filósofos de la época de la Razón (filosofía) por racionalizar todos los aspectos de la vida y del saber humanos. Vino a sustituir el papel de la religión (como organizadora de la existencia del hombre) por una ética laica que ordenará desde entonces las relaciones humanas y llevará a un concepto científico de la verdad.