Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
La Señora de Shalott
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La Señora de Shalott
Prerrafaelismo
Adentrarse en la obra de John Atkinson Grimshaw es sumergirse en la atmósfera densa y poética de la Inglaterra victoriana. Este artista, nacido en Leeds en 1836, no siguió los caminos trillados de la academia. Comenzó como oficinista para la Great Northern Railway, un origen humilde que, lejos de ser un impedimento, forjó a un pintor autodidacta con una visión singular y una independencia estilística que lo apartó de las convenciones de su tiempo. Lo que realmente distingue a John Atkinson Grimshaw es su habilidad para capturar la luz y la niebla, transformando las escenas cotidianas en estudios de melancolía y misterio. Sus paisajes, casi siempre nocturnos o al atardecer, son ventanas a las ciudades industriales inglesas, iluminadas por la luna o el tenue resplandor de las farolas de gas. Obras como "Liverpool by Moonlight" o "Reflections on the Thames, Westminster" no son meras representaciones; son invitaciones a sentir la humedad del aire, a escuchar el silencio de las calles mojadas, a observar los reflejos que danzan sobre el pavimento. Su paleta, dominada por grises profundos, azules y ocres, crea una atmósfera casi táctil, envolvente. Aunque a veces se le asocia con la Hermandad Prerrafaelita por su atención al detalle, el enfoque de John Atkinson Grimshaw en la luz y la atmósfera lo acerca más al Esteticismo, buscando la belleza por la belleza misma en escenas que otros podrían considerar mundanas. Su género predominante fue el paisaje, con una especial predilección por el paisaje urbano y las marinas, donde el juego de luces y sombras se convierte en el verdadero protagonista. La técnica del óleo sobre lienzo fue su medio principal, manejándola con una maestría que le permitía crear efectos lumínicos de gran realismo. Un detalle curioso sobre John Atkinson Grimshaw es que añadió "Atkinson" a su nombre para diferenciarse de su padre, también llamado John Grimshaw. Esta pequeña distinción personal resuena con la individualidad de su arte, que, tras un periodo de gran popularidad en vida, cayó en un relativo olvido. Fue en el siglo XX cuando su obra fue redescubierta y revalorizada. Hoy, se le aprecia por su capacidad para elevar lo ordinario a lo sublime, dejando un legado de imágenes que encapsulan la belleza y el misterio de una época, invitándonos a contemplar la quietud de sus noches eternas.
Los prerrafaelistas rechazaban el arte académico predominante en la Inglaterra del siglo XIX, centrando sus críticas en Sir Joshua Reynolds, fundador de la Royal Academy of Arts. Desde su punto de vista, la pintura académica imperante no hacía sino perpetuar el manierismo de la pintura italiana posterior a Rafael y Miguel Ángel, con composiciones elegantes pero vacuas y carentes de sinceridad. Por esa razón, ellos propugnaban el regreso al detallismo minucioso y al luminoso colorido de los primitivos italianos y flamencos, anteriores a Rafael —de ahí el nombre del grupo—, a los que consideraban más auténticos. En español, los integrantes de la hermandad son conocidos indistintamente como «prerrafaelitas» o «prerrafaelistas». El movimiento suele recibir el nombre de «prerrafaelismo».